El origen del teatro griego

El teatro griego viene a ser una síntesis de otros dos géneros: la épica y la lírica; del primero tomó los temas, las historias y los personajes; del segundo, la música, la danza de los coros y la variedad métrica.

El término δρᾶμα significa en griego “acción”. El teatro, como representación dramática, consiste en un género en el que los personajes actúan, es decir, obran por sí mismos en escena. El drama abarca tres géneros literarios: la tragedia, la comedia y el drama satírico. Las obras eran escritas para ser representadas como parte de los rituales del culto oficial al dios Dioniso, por tanto, en su origen tenían un carácter religioso. El estado establecía un concurso y los autores representaban tres tragedias, seguidas de un drama satírico y una comedia.

Origen y contexto del teatro griego

Las condiciones, el nacimiento y desarrollo del teatro se produjeron entre los siglos VI- IV a. C. en Atenas, una ciudad aficionada a la cultura, pero una cultura predominantemente oral, pues la gente, en su mayoría, no sabía leer y, por tanto, adquiría la cultura de oído. Durante ese período, en Atenas se inició y desarrolló la democracia y tal sistema propició la libre circulación de las ideas y la participación activa de los ciudadanos en los asuntos de la ciudad. Otro condicionamiento necesario para el desarrollo del teatro fue la base económica y precisa para costear los gastos de las representaciones, ya que una base económica como la del imperio ateniense permitió sufragar los gastos de las funciones teatrales.

Las obras de teatro se representaban en Atenas como un acto litúrgico, que era la culminación de las grandes fiestas en honor a Dionisio: las Leneas, las Dionisias y las Grandes Dionisias. Las representaciones tenían lugar cuando la población gozaba de mayor tiempo de ocio, esto es, en el momento en que las tareas agrícolas estaban en espera, las naves no se hacían a la mar y los hombre no iban a la guerra.

Las representaciones comenzaban al clarear el día y terminaban por la tarde, lo que obligaba al público a comer y beber dentro del teatro. En toda puesta en escena de una obra griega intervenían los actores, los coreutas y los músicos. Los actores tenían que tener buena voz, buena pronunciación y ser buenos cantantes; además, iban equipados de máscaras (lo que les facilitaba el intercambio de los personajes), de ropas y de un calzado alto, llamado coturno.

En los primeros dramas –que no se han conservado–, la representación estaba a cargo de un solo actor y del coro. Más adelante, con el poeta trágico Esquilo, se innovó y se añadió un segundo actor; sin embargo, más tarde, Sófocles añadió otro, siendo tres actores. Este número de tres actores nunca más creció; en todo caso, a veces intervenían niños y/o personajes mudos.



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