Según la mitología grecorromana, las sirenas eran monstruos marinos con la mitad superior del cuerpo con forma de mujer y la mitad inferior con forma de ave. Su número varía según las diferentes versiones de los autores, aunque en un principio estas eran dos: Agláope y Telxíope. Posteriormente, se añadieron a estas: Teles, Redne, Molpe, Pisínoe, Parténope, Leucosia y Ligia. La característica principal de estos seres era su maravillosa voz con la que atraían a los incautos marineros contra sus rocas y, así, provocaban mortales colisiones.
Estos monstruos estaban situados en los límites del mundo conocido y simbolizaban la advertencia de los peligros que pueden acechar al pasar a un territorio desconocido; por ello, la idea del paso de un mundo conocido a otro desconocido derivó en una asociación de las sirenas con el mundo de los muertos. Por este motivo se convirtieron en divinidades de ultratumba y su representación era frecuente en los sarcófagos.

Comentarios
Publicar un comentario