En Grecia y Roma existían rituales relacionados con el nacimiento y la venida de un nuevo miembro a la familia. Durante los primeros años, los niños eran llamados pais (παῖς) en Grecia y infans en Roma.
Rituales del nacimiento
Las madres griegas daban a luz en casa ayudadas por mujeres expertas en partos, mientras se realizaban rituales para proteger a la madre y al bebé. Cuando el bebé nacía, se anunciaba. Si era niña, se colgaba una cinta de lana en la puerta; si era niño, se colgaba una rama de olivo en la puerta. Entre el 5º y 6º día, se celebraban las Anfidromias (Ἀμφιδρόμια): una fiesta en la que la familia daba la bienvenida al recién nacido. Unos días más tarde, se realizaba un banquete acompañado por ceremonias, entre las cuales se le ponía nombre al bebé y se le entregaban regalos y amuletos.
Rituales de nacimiento en Roma
Las madres romanas eran asistidas por mujeres expertas y profesionales del parto, mientras se invocaba la protección de Juno Lucina. Cuando el bebé nacía, se colocaba en el suelo, a los pies del padre, quien podía aceptarlo levantándolo (suscipio liberorum) o rechazarlo y, más tarde, exponerlo (expositio). Para anunciar la llegada de un nuevo miembro a la familia se adornaba la puerta con flores. Al 8º día, si era niña, y al 9º día, si era niño, se celebraba el dies lustricus: una fiesta en la que se organizaba un banquete, se le ponía nombre al recién nacido (solemnitas nominalium) y se le entregaba un amuleto protector; la bulla, si era niño, o la lunula, si era niña.
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