Fábula

1. Introducción

Las fábulas son composiciones literarias de carácter alegórico, escritas generalmente en verso, que mediante la personificación de seres irracionales, inanimados o abstractos, pretenden dar una enseñanza útil o moral, que a menudo aparece formulada de forma expresa en lo que se conoce como moraleja.

Las fábulas, debido a su naturaleza popular, debieron circular fácilmente de un pueblo a otro por transmisión oral. Dos son las características fundamentales de este género: el carácter popular y un fuerte matiz reivindicativo. Las fábulas eran la crítica satírica del pueblo, los esclavos y los pobres contra los privilegiados

El género de la fábula es muy antiguo, con origen oriental, concretamente en la India. Luego pasó a Occidente y fue cultivado en Grecia por Esopo y en Roma por Fedro

 

2. Fedro

Fedro (I a. C. - I d.C.) era de origen griego, de Macedonia. Llegó a Roma muy niño como esclavo y Augusto le concedió la libertad. Se nos han conservado cinco libros de fábulas, con un total de 123 piezas, aunque escribió muchas más. La mayor parte de sus temas están tomados de Esopo; pero hay también fábulas originales de Fedro, inspiradas en la vida y en las costumbres de su época.

Las fábulas de Fedro constan de dos elementos: un relato ejemplar, generalmente de animales, y una moraleja, que puede preceder o seguir a aquél. Pero no todos los relatos son fábulas de animales, conforme se avanza en la lectura se hacen más frecuentes las anécdotas relativas a personas. Los animales, tanto domésticos como salvajes, simbolizan siempre virtudes o vicios de los hombres.

La diversión la encuentra el lector en el hecho mismo de que hablen los animales (lobos, corderos, zorros, ranas, grajos...) y en las situaciones en que se desarrollan los diálogos, ya que las actuaciones de los animales son un claro ejemplo de las actuaciones humanas. La índole misma de las fábulas es moral. Las fábulas de Fedro encierran una dura sátira contra los poderosos que abusan de su poder, contra los soberbios, los mentirosos, los malvados.

Su lenguaje es claro y sencillo, pero elegante. La forma métrica de la fábula es el senario yámbico. El estilo de Fedro destaca por la sencillez, la naturalidad y la concisión de la que él se mostraba orgulloso. Tal brevedad produce en ocasiones la impresión de sencillez y elegancia, pero otras veces la narración resulta esquemática y seca, con escasez de matices y profundización en las conductas humanas. 

 

3. Otras fabulas

Fedro tuvo el mérito de introducir la fábula esópica como género en la literatura latina. El primero en imitar a Fedro fue Aviano, autor de finales del siglo IV d. C., que compuso una colección de 42 fábulas en dísticos elegíacos, añadiendo a los argumentos tomados de Fedro otros que procedían de Babrio, versificador griego de fábulas esópicas de finales del siglo II d. C. Frente a la simplicidad de Fedro, Aviano resulta prolijo y cargado de pretensiones estilísticas.

Otra colección de fábulas de finales de la antigüedad latina es la titulada Fábulas de Rómulo, formada en los siglos IV-VI d.C. Las fábulas están redactadas en prosa y proceden de distintas fuentes. Tanto Aviano como las Fábulas de Rómulo constituyeron la base de numerosas colecciones de fábulas de la Edad Media.

Aunque la fábula como género literario no tuvo mucho éxito entre los romanos; la progresiva intelectualización de la fábula la convirtió en el género literario predilecto para la mentalidad neocláica del siglo XVIII, verdadera época dorada del género de la fábula (La Fontaine, Iriarte y Samaniego).

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