La medicina en Roma

En el siglo I a. C. los romanos ocuparon Egipto, tras anexionarse Grecia y los demás territorios del Mediterráneo oriental, a los que se había extendido la cultura griega, y que contaban con ciudades como Pérgamo y Antioquía, las cuales rivalizaban con Alejandría por la importancia de su actividad científica. La medicina romana era de nivel primitivo, por lo que la superioridad de la griega no tardó en imponerse. La introdujeron en Roma médicos griegos, que al principio fueron allí como esclavos, pero que luego se trasladaron libremente en busca de mayores ganancias. No puede hablarse propiamente de medicina romana porque, hasta finales de la Antigüedad, la casi totalidad de médicos continuaron siendo de procedencia helénica y el idioma griego permaneció como la lengua de la medicina y de la ciencia.

El primer médico griego de importancia que fijó su residencia en Roma fue Asclepíades de Bitinia (124/129-40 a. C.), en el 91 a. C. Partidario del atomismo, lo aplicó a la medicina, formulando una concepción mecánica del cuerpo humano y una interpretación de sus enfermedades basada en la alteración de las partes sólidas: consideraba que el cuerpo humano estaba repleto de canales y partículas en continuo movimiento, lo que provocaba constantes pérdidas de materia que debían paliarse mediante la nutrición.
Por otra parte, el primer gran médico romano fue Antonio Musa (63-14 a. C.), partidario de la doctrina médica de Asclepíades. Musa fue el médico personal de Augusto, a quien salvó de una grave enfermedad en el año 23 a. C., y de su círculo de allegados (Mecenas, Agripa, etc.). A partir de las referencias existentes, se puede afirmar que la actividad de Musa se centró básicamente en la farmacología y la dietética.

Entre los médicos más destacados del siglo I d. C., puede citarse a Pedanio Dioscórides de Anazarbo, conocido como Dioscórides (40-90), y Areteo de Capadocia (siglo I), dos médicos griegos que sirvieron a Roma en la época de Nerón; no pertenecieron a ninguna escuela determinada y combinaron diferentes puntos de vista con un criterio ecléctico. Dioscórides fue autor de la gran Sobre materia médica (De materia medica) que, traducida a otros idiomas, se utilizó sin interrupción hasta bien entrado el siglo XVIII. Por su parte, Areteo escribió un tratado de medicina clínica que contiene las mejores descripciones de enfermedades como la diabetes, el tétanos, la lepra, la difteria, la tuberculosis pulmonar y diversas clases de parálisis; preconizó el retorno a Hipócrates, en el sentido de insistir en la observación minuciosa y objetiva de los enfermos.

El final del período creador de la medicina griega está ocupado por la gran obra de Galeno de Pérgamo (129-201/216), que vivió en el siglo II d. C. Galeno es junto con Hipócrates el gran estandarte de la medicina griega antigua. Su extraordinario relieve histórico se debe a que ofreció una elaboración sistemática de la medicina clásica antigua que se mantuvo como máxima autoridad a lo largo de toda la Edad Media y buena parte de los tiempos modernos.

Comentarios