Penates


Los Penates (<penus, ‘alimentos de la despensa’, ‘provisión’) eran los dioses protectores de los víveres de la reserva de la familia y, por tanto, su principal función estaba relacionada con el sustento familiar y la conservación de los alimentos. La relación de estos dioses con la fundación de Roma, llevada a cabo por Eneas, es muy notable. Según nos cuenta la Eneida de Virgilio, su protagonista tenía la misión de salvar los Penates de la ciudad y, de esta manera, mantener y conservar el culto a sus antepasados en su nueva patria.





Su ritual era similar al de los Lares, pues en el momento de consagrar los alimentos –siendo la sal y la harina ofrendas comunes–, se les ofrecía una porción y era lanzada al fuego sagrado del hogar buscando la prosperidad y la salvaguarda del patrimonio; además, también se les consagraban los utensilios de cocina. Estas divinidades no eran concebidas como deidades masculinas, ya que no tenían una identidad individual ni una imagen claramente definida como la de los Lares, sino que durante mucho tiempo eran simples abstracciones.

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