La
muerte era un acontecimiento muy importante en la vida, porque
consistía en un paso más y en el último de la existencia. La mors
(muerte) llenaba
de incertidumbre al individuo, ya que este desconocía el resultado
de la transformación que suponía.
La
fiesta de Halloween tiene un origen muy antiguo que se remonta
al calendario celta. Este calendario dividía el año en una mitad
luminosa (primavera y verano) y otra mitad oscura (otoño e
invierno). Las tribus celtas celebraban el Samhain,
‘festival
de la cosecha’,
una
festividad que se
llevaba a cabo la noche del 31 de octubre para festejar
el inicio de la mitad oscura y, así, dar la bienvenida a un nuevo
año. Para los pueblos celtas la cosecha marcaba la diferencia entre
la vida y la muerte, ya que si se perdían los cultivos la gente se
moría de hambre, por ello, esta fiesta era muy importante. Además,
esta fiesta celta también marcaba el paso de la luz a la oscuridad,
entonces el mundo se volvía permeable y flexible para que espíritus
de toda clase se mezclaran entre los vivos. Esta celebración celta
se convirtió en la precursora de nuestro Halloween.
Por
otro lado, los romanos también disponían de unas fiestas
relacionadas con la muerte. Estas fiestas eran las Lemuria,
que se celebraban los días 9, 11 y 13 de mayo. Durante las Lemuria,
los espíritus de los difuntos volvían a la tierra para perseguir y
molestar a la gente. Para acallar a los muertos, los romanos vertían
leche sobre las tumbas o les ofrecían pastelitos en sus sepulcros y,
de esta manera, los contentaban y evitaban que se manifestasen.
Igualmente, en casa, también se celebraban ceremonias expiatorias
para apaciguar a los espíritus malignos (larvas), en las que
el paterfamilias realizaba un ritual de defensa mágica
contra la presencia de los muertos que se empeñan en volver a casa.
El cristianismo adaptó y re-adaptó costumbres paganas en lugar de
eliminarlas, ya que eso facilitaba la conversión de los paganos. En
el siglo VI, la Iglesia adoptó las Lemuria convirtiendo el 13
de mayo en ‘el Día de Todos los Santos’
(‘All Hallows Day’, en inglés), un día en honor
de los muertos más sagrados de la cristiandad. De esta manera,
intentaban cristianizar esta fiesta pagana, pero aún así, las
Lemuria continuaban manteniendo muchos de sus significados.
Con el tiempo, los jefes de la Iglesia trasladaron ‘el Día de
Todos los Santos’ (13 de mayo) al 1 de noviembre, pero, como
Samhain se celebraba la noche anterior (31 de octubre), la
gente empezó a llamar la festividad del Samhain como ‘All
Hallows Evening’ o ‘All Hallows Even’
(‘la víspera del Día de Todos los Santos’). Seguidamente, poco
a poco el término ‘All
Hallows Even’ iría
acortándose hasta convertirse en ‘Halloween’, pero aún
así continuaría manteniendo significados y símbolos provenientes
de las festividades paganas.

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