La plegaria consistía en una apelación y petición a la divinidad por parte de un fiel, es decir, una oración que se dirigía a unas divinidades en las que veía los valores que posibilitaban el funcionamiento armonioso de la sociedad y del mundo. Ante todo, la plegaria es un carmen, es decir, una fórmula mágica con la que el hombre procura atraer a sí la buena voluntad de los dioses, implorando su paz o, lo que es lo mismo, su satisfacción y amistad. El contenido de la plegaria y los gestos que la acompañaban no podían variar, porque se podía provocar la pérdida de la comunicación con el dios. Estaba formada por tres partes: la invocación del dios, en la que eran necesarios los imperativos y vocativos (invocación) hacia la divinidad para que se mantuviera la comunicación; la oferta, oblación o sacrificio por parte del orante y, finalmente, la petición formulada que propiamente podía ser una demanda, necesidad, prevención de desgracias o canalización de daño hacia otro. Ante todo, debía ser articulada clara voce sin fallar una palabra ni ser sustituida por otra y, como hemos indicado anteriormente, acompañada por gestos determinados.
Verg. Aen. IX 404-409:
“Tú, diosa, tú en persona pon remedio a nuestro dolor, esplendor de los astros y guardiana de los bosques, Latonia. Si alguna vez mi padre Hírtaco ofreció por mí dones en tus altares, si yo mismo te proveí con mis presentes de caza o los colgué de la bóveda o los fijé en el frontón sagrado: permíteme confundir a esta tropa y dirige mis dardos por los aires”.
El himno consistía en un canto solemne a la divinidad como una alabanza. Se realizaba públicamente y, por tanto, la petición tenía un carácter general. A continuación podemos observar un breve himno dirigido a la diosa Diana a la que Horacio le consagra el pino que se alza en su villa:
Horacio, Carmina III 22:
Montium custos nemorumque virgo, quae laborantes utero puellas ter vocata audis adimisque leto, diva triformis, imminens villae tua pinus esto, quam per exactos ego laetus annos verris obliquum meditantis ictum sanguine donem.
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