Lemures

    Eran los espíritus de los muertos, sin una predisposición maligna, que habían tenido una vida desgraciada y miserable. A estos espíritus se les aplacaba en las ceremonias fúnebres llamadas Lemuria (9 de mayo y los dos días impares siguientes, el 11 y el 13), en las que durante unas noches las almas de los antepasados volvían a sus casas y, por lo tanto, había que alejarlas por medio de ritos y palabras. Además, durante esos días no eran apropiadas las celebraciones de ceremonias como los matrimonios y los templos solían estar cerrados.

Ovidio, Fasti V, 483-489:
“Seguidamente llamaron ‘lémures’ a las almas de los silenciosos: este era el sentido de la palabra, esta era la fuerza del término. No obstante, durante aquellos días los antiguos cerraron los templos, como ahora los ves cerrados en el tiempo consagrado a los muertos, esta misma época no es apropiada para las antorchas de la mujer sin marido ni de la virgen: la que se ha casado, no duró mucho”.

Ovidio, Fasti V, 483-489:
Mox etiam lemures animas dixere silentum: hic sensus verbi, vis ea vocis erat. Fana tamen veteres illis clausere diebus, ut nunc ferali tempore operta vides, nec viduae taedis eadem nec virginis apta tempora: quae nupsit, non diuturna fuit.

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